Xanobot informa

Aficionados... El infierno robot mola mucho más.
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26/8/16

Divina Xanada: Canto VI


--HEREJÍA--
  
Seguimos entonces por una oculta senda
entre aquella morralla y los martirios
nuestro jefe, y nosotros fuimos tras sus pasos.

Un momento de revelación tuvo
Angelu al ver a todos aquellos
que traicionaron sus principios para ser populares,

quienes sin llegar a ascender a lo más alto,
terminaron ardiendo en los sepulcros
del flamígero círculo de los herejes.

 "I am Angelu" comenzó nuestro arbóreo
Maestro el sentimental discurso.
"I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu

I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu

I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu   

I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu

I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu

I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu

I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu
I am  Angelu I am  Angelu I am  Angelu"
Concluyó el jefazo en ese momento.              

Desconcertados, los redactores nos miramos
intentando entender algo de lo que dijo.
Por suerte, Vince, que estuvo ahí todo el tiempo,

acudió al rescate como traductor de
lenguas muertas, proclamando "¡Eh! 
¡Sé exactamente lo que ha dicho!" Y tradujo entonces

el speech. "¡Miradlos! ¡Mirad a lo que les ha llevado
renunciar a sus creencias!
¡Ahora lo veo todo con claridad!

¡Y es que en esta distopía de censura
que se está formando, es cuando

Pero no cualquier tipo de sátira a medias,
la hardcore es la que este mundo necesita.
¡Tan hardcore como tener la regla!

¡Si ahora somos nuestro propio enemigo,
si alguien va a elegir por mí lo que debo
o no debo blasfemar, si la prensa va a

comprar las reseñas para acomodarlas
a marcar los límites, es el momento!

¡El momento para el que nacimos!
¡El momento en el que la Xanocueva
es más necesaria que nunca!"

Pasó de árbol a vil insecto de nuevo,
decidido, henchido de ira y 
determinación, nos instó a seguir.

Fuimos atacados entonces por una
oleada de Minions furiosos buscando
sus bananas, a los que tuvimos placer

de JODIDO ANIQUILAR. Pero no todo
fueron alegrías, pues entre el caos y la confusión
el corazón de Cleon no pudo aguantar la tensión

y falleció así, ante los "NOOOOOOO" 
y los "MALDITOS AMARILLOS, HIJOS DE PUTA"
de los demás redactores, arrodillados frente a él.

Surgió entonces Orgem del lago de lava
y comenzó a ametrallar furiosamente
a todos y cada uno de los Minions restantes.

24/8/16

Divina Xanada: Canto V


--VIOLENCIA--

Cruzamos el desfiladero y subimos,

sólo para encontrar un gran desierto.
El agobiante calor sólo se veía

superado por la constante lluvia

de llamas que bombardeaba el lugar.
Entre marchitos bosques de aspecto casi humano,

vimos un río lleno de gente.

Paramos a reposar entonces
en el círculo de los emos y los blasfemos.

El río se abrió ante nuestros ojos
y de sus entrañas emergieron cienes y miles de anaranjados goblins.
La voz de Belcebú retumbó en el plató desierto:

"-¡Atrapadlos! ¡Voy a forrar mi trono con sus culos!"
Los xanos formaban en posición de ataque
cuando Angelu bajó los brazos.

"-Ya basta. Estoy cansado de pelear."
El resto no podían atender pues tenían
diablillos buscando sus cataplines.

"-Siete años beligerando sólo me han llevado aquí.
Propuse la Guerra Definitiva y a nadie le interesó.
El mundo ya no quiere pelea, hay que..."

Un goblin masticaba las tripas de Garrac,
Orgem no daba crédito a las palabras de SS Majestad
y le arrebató la pala para resistir la emboscada.

Empezó entonces el caballero a
tornarse árbol, y las harpías llegaron.
Picoteando a unos y defecando en otros,

Méndez trató de obedecer
la última voluntad de su tiránico jefe.
Se acercó a una harpía dispuesto a dialogar

y unieron sus bocas sin mediar palabra,
salivando impudorosamente y cubiertos de heces.
Pedales aclaróse la voz y speecheó:

"-¡MCELRPMQNP*, el pelos se ha rendido
en el peor momento! ¡Ahora que nos llueve
la mierda, pide moderación contra el enemigo!

¡Si fuera por gente como él, 
ahora todos seríamos ingenieros
y tendríamos luxaciones en el hombro!

¡Estamos arriba, joder! ¡No nos van
a regalar ni un centímetro, no hay opción
a negociar! ¡AL TURRÓN, MIS COMBATIENTES!"

Terminó su coaching el enmascarado
y despegó a manos de una harpía que lo
arrastró a donde Cristo perdió el mechero. 

Y guerreamos los xanos. Guerreamos
como semidioses furibundos,
especialmente desde la desaparición de Pedales.

Unos a hostias, y otros recibiéndolas,
logramos salir de la emboscada como pudimos.
Los que no empuñaban un arma

y abanzaban abriéndose paso,
lo hacían aprovechando el más mínimo hueco,
y el que no, era utilizado por

nuestro ahora más pacífico y robusto líder
como escudo humano para salir de allí
sin partirle la cara a nadie ni nadie se la partiera a él.

*Nota del traductor: MCELRPMQNP, acrónimo de "Me cago en la recontraputa madre que nos parió"

22/8/16

La Divina Xanada; Canto IV


--INMUNDICIA-- 
 
Atravesando aquél inhóspito 
camino, hallamos un desfiladero.
Al fondo se vislumbraba un embudo,

un enorme túnel de metal oxidado,
que conducía a lo desconocido.
"¡Conozco este sitio!" Afirmó Angelu.

"¡Es la puerta a mi círculo! ¡Os va a encantar!"
"Ahora que lo pienso" Continuó GADA
"Nunca nos has dicho a qué círculo pertenecías"

Preguntó pues el caballero a cuál
creíamos que era. Nos encajaba
en el de la ira, aunque también

presentaba su carácter otros
pecados como gula, herejía,
pereza, avaricia y sobre todo locura.

"Es difícil de decir" siguió la secretaria,
"No tienes un pecado predominante,
abusas de todos un poco por igual".

"Exacto, os doy la bienvenida pues
al círculo de la inmundicia, donde
caen los inmundos humanos que en vida

cometieron en sus más o en sus menos
todos los pecados posibles" dijo.
"No es el círculo más popular,

de hecho está en el culo del mundo,
pero es un sitio la mar de acogedor".
Dicho esto, nos lanzó al vacío, y caímos.

Como siguiendo un satánico tobogán,
nos deslizamos hasta salir a lo alto
de aquél círculo infernal.

Nuestra primera bienvenida fue
un hostión de varios metros de altura,
continuado por sobrevivir a un interminable

océano de neumáticos en llamas.
El aire aquí se veía corrompido
y asediado por el tóxico humo de los neumáticos,

mezclado con el hedor del óxido,
descomposición y residuos nucleares.
Tan abyecto e infecto dióxido poblaba

este círculo, que respirar imposible era,
y nuestro cuerpo quedó paralizado.
Mr. Angelu nos sacó a rastras de la llamarada,

sólo para hallar un infecto islote.
Estériles sus suelos, y rodeado por
ríos de ácido y deshechos, los cuerpos

de aquellos que vivieron la vida a tope
se apilaban en montañas en este
vertedero satánico, como muertos en vida,

incapaces de moverse pero completamente
conscientes, descomponiéndose a merced 
de las alimañas que habitaban el páramo.

Entre toneladas de chatarra y cosas en llamas,
los demonios de este círculo, todos
moscas, ratas, buitres de leproso aspecto

y demás alimañas que parecían de otro mundo,
disfrutaban del festín de pecadores,
todos ellos con cierto aire de elegancia,

luciendo al menos un sombrero cada uno.
Angelu nos transfirió su energía diabólica.
Pudimos movernos entonces, y fuimos

testigos de su verdadero aspecto. 
Con sus patas retorcidas y peludas,
dos pares de brazos y escuálido torso.

De su espalda salían cuatro alas de insecto,
sus bigotes eran ahora unas potentes tenazas,
sus gafas unos enormes ojos negros

y su pelo miles de ciempiés que se retorcían
y meneaban sin parar. Todo ello le hacía ver
más como una diabólica cucaracha que

como el refinado humanoide de siempre.
Corrió entonces uno de aquellos seres
al interior de una chabola hecha de

deshechos, donde avisó a alguien
"¡Jefa, Mr. Angelu ha vuelto!" dijo,
y respondió entonces la misteriosa figura

"¡Cojonudo, ya me moría de ganas por
romperle el culo!" Salió entonces de allí
un personaje peculiar. Vestida

con restos de cuero, chatarra y huesos humanos,
una diablo antropomórfica y pálida.
Su punzante peinado de acero

se veía resaltado por sus músculos. 
Su mirada era lunática y despiadada,
o al menos eso supusimos, pues

sus ojos se ocultaban tras unas redondas
gafas de soldador. Una imagen
propia de Mad Max la que lucía,

acompañada por su impredecible carácter,
recibió a Mr. Angelu con un strapon oxidado
y una cañería convertida ahora en una enorme maza.

"¡Ya era hora, pedazo de mierda!
¡Hace siglos que te ordené limpiar las letrinas!"
Continuó a nuestro aterrado líder

"¡Lo siento muchísimo, jefa Kuzu!
Es que con el rollo del destierro no he..."
"¡Silencio, escoria!" Le interrumpió

"¡Ya sabes lo que le pasa a quienes
desobedecen mis designios!"
Y dicho esto le arrastró al interior

del refugio acompañada por sus
gritos pidiendo clemencia, dejándonos
tirados allí. Nos habló entonces

uno de los extraños insectos.
"¿Humanos vivos aquí? Y yo que creí
haberlo visto todo en esta vida".

"¿Quién era esa? ¿Qué le va a hacer
al patán al que llamamos jefe?"
Le preguntó Haru, con intriga.

"¿No conocen a la jefa? ¿De qué
caverna acaban de salir? Su nombre es
Kuzu Fuckstroyer, reina de la destrucción 

y líder de estas nuestras tierras.
En cuanto al castigo por osar abandonar
nuestro círculo, creo que al bueno

de Mr. Angelu le espera una sesión
de indescriptibles torturas culminada
con una forzada colonoscopia.

No sé si me siguen" culminó,
a lo que todos asentimos traumatizados.
"Siempre he sabido que ese...

rudo carácter suyo le metería en problemas"
Prosiguió "Pero ¿dónde están mis modales?
Acompañadme, huéspedes míos,

os mostraré los alrededores".
Nos condujo entonces por todo
el círculo, mostrándonos los indecibles

horrores que allí moraban entre
colinas de toneles en llamas
y calderas gigantes oxidadas.


--INMUNDICIA (II)--

Se presentó nuestro guía como
Sir Vergelu, quien nos contó
sobre la historia del olvidado círculo

en el que los más inmundos
yacen impotentes lentamente
devorados por los gusanos y parásitos.

Nos contó también cómo Kuzu
escogía aleatoriamente víctimas
tanto humanas como demoníacas

para hacerles todo tipo de perrerías.
Interesante, cuanto menos, las calderas
que daban fuerza a los otros círculos

utilizando almas humanas como combustible.
Terminó la visita, y removiéndonos
los distintos parásitos que constantemente

trepaban por nuestras piernas,
nos condujeron a nuestros aposentos;
unos camastros de pinchos oxidados.

Avanzó la noche, o así lo intuímos
pues aquí abajo nunca se sabe
qué hora es por esa densa niebla de polución,

y Haru, por una vez preocupado,
salió a buscar a nuestro jefe.
Se introdujo pues en la choza aquella,

y sorteando a la suprema jefa,
encontró a un demacrado Mr. Angelu
atado a una camilla de tortura.

Raudo decidió desatarle, mas
el ruido de los grilletes despertó
a la bestia, quien arremetió contra ellos.

Haru trató de combatirla mientras pudo,
pero fue destrozado por las púas de acero
que formaban su cresta de punkarra,

las cuales salieron de su cráneo
como una vil imitación de los
tentáculos del Dr. Octopus.

"¿A dónde te crees que vas?" dijo entonces
a nuestro protagonista que intentaba huir.
"Sé que Lucifer te está buscando.

Si te entrego, seguro que me voy a forrar.
Total, si algo no te sirve, mejor venderlo"
Finalizó la frase modificando

las fibras que conformaban su cuerpo,
y al igual que Mr. Angelu, fue capaz
de transformarse en una gigantesca bestia.

El caballero, que no tenía oportunidad
contra aquello, salió por patas, siendo
perseguido por la mole y los rayos

que disparaba por el ojo de su frente.
Llegó el jefe a los camastros,
y alterado nos advirtió a todos

"¡¡CORRED, INSENSATOS!!" y así lo hicimos.
Preguntó Orgem por Haru, a lo que
Angelu respondió "¡Ya lo resucitaré luego!"

El caballero sacó fuerzas de flaqueza
y en el Gran Angelu se transformó al fin.
Amarrados a su chepa, voló, 

y nosotros con él, y Kuzu lo mandó todo a la puta.
Logramos al fin atravesar el túnel
y dejar aquél maldito círculo en paz.

Pero Kuzu no se rendiría,
pues su sed de violencia gratuita
sólo era superada por su avaricia.
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