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13/12/17

Kingdom Hearts: Chain of Memories




¿Recordáis dónde nos habíamos quedado en el juego anterior? ¿Esa misteriosa carta que el cabronazo de Pluto utiliza para arrastrarnos a una cuasi-secuela forzada para una historia que bien podría haber sido autoconclusiva y nadie se habría quejado? Pues allá vamos.

Sora, Donald y Goofy se pierden en mitad de un prado que en su momento fue el mundo de la oscuridad. Cae la noche, y una figura misteriosa embutida en látex le dice a Sora mierdas pseudofilosóficas. Total, que terminamos en el Castillo del Olvido, lugar con la arquitectura más absurda jamás concebida, donde una niña albina se dedica a jugar con los recuerdos de nuestros protagonistas, mientras éstos se patean sala a sala cada piso del castillo arrasando con todos los miembros de la Organización XIII que se van encontrando, que son los nuevos malosos a falta de Ansem.

A lo largo del juego, visitaremos cada recuerdo de Sora y compañía, lo que se traduce en rejugar todos los mundos del primer KH, mientras el trío pirata va padeciendo un alzheimer a cada planta más galopante, hasta el punto de pensar que Naminé, la rubia mindfucker, es Kairi, y Sora debe rescatarla. Por su lado, la Organización XIII tiene secuestrada a la susodicha Naminé para trastocar los recuerdos de Sora de modo que puedan manejarle a su antojo como una especie de marioneta.

Avanza el juego y descubrimos que Naminé es el incopóreo de Kairi, además de conocer a Axel, Vexen, Larxene y muchos más tipos guays del club mojabraguista que, a partir de éste momento, se convertirán en la fantasía viviente de toda quinceañera y más de un quinceañero. También se nos introduce el concepto de incorpóreo, que son los cascarones vacíos que quedan cuando la peña se convierte en sincorazón. Llegamos al final del juego, y tras vencer al final boss, Marikongluxia, Sora tiene tan hecha mierda la cabeza que debe reposar en una alcachofa gigante hasta que se recupere. Ah, y también está Riku por ahí.

Dejando de lado la historia, que comienza la espiral de fuego y destrucción cerebral que vendría después, lo jodido de este juego recae tanto en su jugabilidad como en el hecho de ser una secuela directa exclusiva de Game Boy Advance, ergo si quieres seguir la historia cómprate otra puta consola (costumbre que se volvería asquerosamente recurrente en próximas entregas). Respecto a la jugabilidad, al tratarse de un juego con controles complejos en una consola carente de los botones y analógicos de un mando de PS2, cosa que de por sí debería ser una pista para, no sé, NO SACAR EL PUTO JUEGO EN GBA, introduce un novedoso a la par que cargante sistema de pelea para poder sacar el máximo partido posible al pad y los dos botones de acción que trae la consola de marras; el sistema de naipes.

Desde ya, el sistema de naipes es lo puto peor y si te gusta eres masoca. Estamos hablando de una reconstrucción completa del sistema de batalla funcional a depender para absolutamente todo, desde dar un golpe hasta usar una poción, de una serie de cartas que se van agotando al utilizarlas. Para que nos entendamos, se supone que es una manera más táctica de pelear, ya que cada carta tiene un numerito, y si al utilizarla, el numerito de la carta rival es más alto, tu carta se anula y te comes el efecto de tu adversario, y viceversa con el añadido de que si el número es idéntico, ambas se anula. No suena mal si te gusta este género, jugamos a Yu Gi Oh un rato y palante. El problema es que, al estar combinado éste sistema con un modo de batalla en tiempo real, terminas prestando atención a los movimientos de tu(s) rival(es) para no comerte una lluvia de hostias mientras aporreas sin mirar el botón de utilizar carta hasta que sale humo. Esto es tan absurdo que mis amigos y yo, en emulador, solíamos dejar el botón en intermitente para que Sora fuera por ahí buscando pelea y farmeando mientras hacíamos cosas más importantes. Pero espera, ¿no has dicho que las cartas se agotan? Así es, y cuando eso pasa estás bien jodido, ya que sólo puedes lanzar un golpe básico o pulsar el botón R hasta que una lentísima barra se rellene para reestablecer tu mazo y así volverlo a gastar en los próximos dos segundos. Salvo si juegas con Riku, que como es guay, la barra se le rellena al instante.

Como es obvio, este engorroso sistema de combate crea un marcado desequilibrio en el que, según a quién te enfrentes, romperás culos o serás vilmente vapuleado, pues a los sincorazón random te los meriendas, pero los jefes, que además de moverse más que una anguila (obligándote a observarles y esquivar como un cabrón), están rotísimos y te exigen un mínimo de estrategia a la hora de gastar naipes, y como no puedes estar a todo porque no eres puto Dios, morirás muuuuchas veces. Sobre todo contra éste cabrón. Salvo, de nuevo, si eres Riku, porque como las cartas se te rellenan solas pues bueh.


Pero espera, ¿he dicho que el juego es exclusivo de Game Boy Advance? Porque TAMBIÉN ESTÁ EN PS2, pero sólo en Japón. Jódete, baka gaijin, que sólo lo podrás disfrutar casi diez años después en el remake de PS3. Pero, total, qué más da, si pese a tener los gráficos y jugabilidad del primer Kingdom Hearts SIGUE UTILIZANDO EL PUTO SISTEMA DE NAIPES, QUE LO HACE AÚN MÁS ABSURDO PORQUE AQUÍ NO EXISTEN LAS LIMITACIONES DE GBA Y CON LA PUTA CÁMARA DE MIERDA QUE TIENE SE VUELVE TODAVÍA MÁS TEDIOSO.

Cómo te odio, Square-Enix.

En serio, puestos a relanzar el juego en PS2, ¿por qué demonios recicláis el asqueroso sistema de naipes? ¡Ya teníais un modo batalla que funcionaba la mar de bien, maldita sea! ¡Es tocar los huevos por el mero placer de tocarlos!

 

Mr. Angelu

2 sandeces:

Skullvic dijo...

El juego es muy bonito y un digno interludio antes de la segunda parte... pero el modo de las cartas es bastante ridículo, todo sea dicho. No entiendo muy bien qué pasó ahí, imagino que intentaron hacer una especie de spin-off estratégico con historia que continuase la primera parte, pero al ser la segunda entrega que sacaron de la serie no estoy muy seguro qué querían conseguir con esto. Salvo liarla.

A pesar de su falsa dificultad por las malditas cartitas, sigue siendo de los cartuchos más currados de GBA, y eso es decir mucho porque hay verdaderas joyas.

Lord Angelu dijo...

@Skullvic Era absurdo, repetitivo y tedioso. No obstante, ahí va el mejor cartucho que ha tenido la GBA.

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