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5/1/13

Metal Gear Saga - PARTE 2/3


Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty
¿Escuchan eso? ¡Oh, Dios mío! ¡Es el sonido de la saga llevándose una monumental hostia! Solid 2 fue despedazado por la gente y es que lo que hizo bien lo hizo endiabladamente bien y lo que hizo mal, catastróficamente mal. Todo lo que rodea el aspecto jugable roza la perfección. Conserva todos los elementos buenos del juego anterior e incorpora nuevos, todos aciertos. Nueva y mejorada cámara, nadar, colgarse de barandillas, primera persona mejorada, una IA durante años meritoria y muchos pequeños detalles que hacen todo un gustazo moverse por escenarios entre sorprendentes cinemáticas. Quizás la peor de las pegas es que no se dobló el juego, el juego es mucho menos detallista (en el anterior hasta te podías cansar de hablar por códec antes de que se repitiesen diálogos y aquí son dos líneas) y que para completarlo al 100% hay que conseguir las dog tags de los enemigos a base de armas tranquilizadoras y puede resultar un rollazo inmenso.

Suena mejor que el primero, ¿verdad? Pues no. No todo podía ser tan bueno. Todo se viene abajo con una fumada de guión monumental, a ratos sin sentido o absurdamente enrevesada. Está completamente mal narrada con sucesos inconexos entre sí. No es de extrañar sabiendo que tuvieron varios cambios de trayectoria con la trama, trataron de basarse en diferentes trabajos y reciclaron ideas de una y otra cosa hasta que salió lo que salió. Para mas inri, tuvieron que censurar las escenas finales ya que tras el 11-S los sucesos finales del juego se tornaron similares y de mal gusto.


Tras jugar la primera media hora de juego con Snake y una vez asimilados todos los controles, ¡Bum! Te cuelan a otro personaje para el resto de juego con una apresurada presentación, en otro tiempo y lugar. Y el tutorial ahí, cuando ya sabes todo. El protagonista, Raiden, tiene menos carisma que una mandarina, es torpe y sus conversaciones por códec se limitan a ser emo con su chorba. Te tienen dando vueltas una y otra vez por las mismas áreas desactivando bombas y presenciando toda clase de sucesos extraños. Lo primero no sirve para nada porque explotan igual y los sucesos no se explican hasta los últimos diez minutos de juego y mal, creando una trama con agujeros y lagunas como la copa de un pino. Vamos, que te pasas el juego haciendo el monguer sin una maldita idea de que está pasando a tu alrededor.

Todo es un descarado copypaste de la entrega anterior, hasta los elementos más absolutamente prescindibles. El falso Gray Fox, la escena de tortura y muchas otras. Finalmente te lo hacen ver como necesario porque todo parecía ser una recreación de Shadow Moses y Zanzíbar Land para crear supersoldados. Para cuando te das cuenta, el daño ya está hecho. Sin embargo, la trama no acaba ahí ni es tan sencilla. Cada personaje tiene una historia distinta montada en la cabeza y eso provoca confusión constante. También es necesario pues la idea final del juego es que los Patriots (los iluminati de Metal Gear) pueden controlar las cosas hasta ese grado tan insano. Mismo caso, para cuando te enteras el daño al jugador ya está hecho.

Se mezclan los planes de liberar al presidente de una estación petrolífera a descubrir que esa estación petrolífera es una estación de Metal Gears que será usada para atacar Estados Unidos, a que todo es un plan para crear supersoldados, a que realmente todo es poner a prueba una IA que permite controlar toda clase información para manipular cuanto pasa. Y todo eso para dejar un final abierto rollo... ¿Es todo una simulación y realmente Raiden está en un entrenamiento? Fin. Una pelota que se hace difícil de tragar, dolorosa de digerir y que da fiebre sólo de pensar en ella.

Lo más absurder, ver a Ocelot siendo poseído por un implante de brazo y Raiden cargándose siete Metal Gear Rays de tres en tres (no entro a lo paranormal de los jefes porque eso tiene su encanto y es recurrente en la saga) y mejores escenas tiene bastantes: el corretear en pelotas, cuando recibes la katana, la batalla final y demás.


Metal Gear Solid 3: Snake Eater
¿Dejé muy alto el listón con el primer Solid? Esta entrega corre y salta por encima de él con un espectacular mortal. Aquí la saga toca techo en lo que yo junto a una mayoría absoluta de personas lo considera el mejor de toda la saga y un videojuego must-play antes de morir. Incorpora muchos movimientos de combate y para interactuar con el enemigo (popularmente abreviados como CQC), tiene mayor diversidad de armas y un códec tan diverso y detallista como el de PSX. ¿Qué lo lleva a destacar por encima de el resto? Pues las siguientes cosas:

-Componente survival y simulación
Si algo da papeletas para que el nombre en clave "Tactical Spionage Actions" se vea reflejado en el juego nada como añadir componentes del estilo y todo ello sin sacrificar nada en la parte jugable. Todo lo contrario, la enriquece. Snake Eater hace uso de un sistema de alimentos y un sistema de curación que le da muchos puntos. Muy pocos juegos saben combinar ambos porque si las "pociones" curan ¿qué haces con los alimentos? (sí Skyrim, te miro a ti). Pues aquí lo tienen bien claro. La comida da energía. Si no tienes energía no podrás recuperarte de las heridas, tu salud disminuirá y puede que hasta el rugir de tus tripas te acabe delatando. Luego, el sistema de cura tampoco es tan simple. Podemos disponer de elementos como gasas, tablillas, desinfectantes para curarnos de diversas lesiones, como cortes, balazos, quemaduras, envenenamientos y todo los que nos echen.

-Áreas ricas en contenido
El ambiente que te rodea lo es todo. Ya no es sólo conocer las rutas por las que cruzar un área. Ahora importa ser observador porque del entorno se puede recoger frutas de los arboles, cazar o capturar animales que pueden servir como alimento, arma o señuelos. Está la mecánica del camuflaje por lo que hay que estar atento a como vestirse y también el prestar atención a trampas que nos puedan llevar a la sepultura.

-Libertad
John Rambo: The videogame
Algo que se tiende equivocadamente a pensar es que los juegos por el mero hecho de ser lineales y no de mundo abierto ya te cierran puertas en cuanto a libertad de acción y decisión se refiere. Y aunque los motivos de la historia ya son suficientes para justificar que no deberías andar explorando de aquí a allá, Snake Eater es el claro ejemplo de como eso no es verdad. Cada área que atravesamos tiene varias rutas posibles y tenemos total libertad de acción de como atravesarlas. Si pegados a la pared por unas hierbas o por el interior de un tronco. Si noquear a los enemigos o matarlos. Si interrogar o usar de escudo humano. No nos da libertad de espacio si no por posibilidades y acciones y eso sólo se puede traducir en...

-Detalles, detalles y más detalles
Muchas pequeñas pijadas que si las vamos sumando sale un juego lleno de sorpresas. El disparar a las radios para que no puedan pedir refuerzos o que por códec las conversaciones cambien en función de si encontraste un alimento y en base a eso, si te lo comiste o no. Que utilice los botones de presión de la Playstation 2, el juego te incite a tomar descansos para recuperarte de las heridas o que te enseñen sobre la flora, fauna, el cine o *bostezo* la fisionomía de las armas de fuego como en su día MGS hizo con Alaska y la Guerra Fría.

-Una historia autoconclusiva
La historia empieza de forma muy clara y acaba con un final cerrado. Limpio. Todo cuanto aparece en ese juego puede explicarse y entenderse con claridad. Cualquier otro juego de Metal Gear te introduce en un contexto donde se dan por hecho que conoces personajes o sucesos pasados, en menor o mayor grado. En los últimos, de hecho, se hace necesario jugar otros para comprender y eso aunque haga más caja, daña la calidad de la obra.

Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots

La cuarta y última entrega pone punta y final a la saga con una historia que emociona y te saca la lagrimilla. fue unánimemente criticado por sus cinemáticas largas y es que estuvieron dando tema de conversación durante años y años. Algunas son para dejar el mando y cruzarse de brazos hasta que al juego le de la gana que lo cojas de nuevo. Otro punto flojo es cometer el mismo pecado de muchos juegos de Playstation 3, que para dar realismo por factores técnicos de la consola se pasó al juego por filtros sepia y pastel. Da tan mal aspecto como esas películas comerciales a tonos naranjas y azules. No es bonito... y si lo fue por moda, la moda pasó. Y la ambientación es parte de ese pecado: edificios derruidos, talibanes, tiros y más tiros... 


El sistema de energía se reconvierte a uno de estrés y es que si el viejo se estresa demasiado la palma fácil. Es lo que hay. El de camuflaje se ha mejorado, adaptándose al medio y ahorrándonos tener que entrar y salir del menú una y otra vez...y el lanzamiento de granadas y cámara ahora es mucho mejor. Resumiendo, lo recomiendo. Aunque no sea tan bueno como Snake Eater, trae de vuelta personajes de todos los juegos anteriores. Aunque sólo sea por verlos de nuevo, te va a encantar.






PARTE 1                                           PARTE 3
                                                                                 




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