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30/10/15

Los Minions: O la inesperada virtud de la ignorancia


El otro día logré reunir el valor suficiente para ver la película de los Minions, bajo el pretexto de tener contenido nuevo para poner a parir en el blog. Y sí, tras verla descubrí que, obviamente, es una puta mierda. Pero una mierda tan grande que no voy ni a reseñarla, en su lugar, vamos a hablar de la realidad. Eso en lo que se supone que habitamos todos.

Los Minions han promovido la mayor ola de marketing que, me aventuro a decir, se haya visto en la historia. De toda la vida, siempre se ha esperado a que una película saliera en cines para llenar los Phoskitos, las patatas, los cereales y, básicamente, cualquier cosa dirigida a los niños con la cara de sus protagonistas. O, al menos, de sacar los juguetines antes de la peli, lo haría una marca o dos mientras las demás se enfocaban en otras películas de la cartelera. Con los Minions no ha sido así. Desde el minuto uno de su confirmación, mucho antes de aparecer en cines, todas las marcas de golosinas y juguetes habían llegado a un pacto, una especie de cártel chungo, para imprimir las caras de estos pequeños hijos de puta allá donde pusieras la vista. Jamás había visto que ABSOLUTAMENTE TODAS las marcas de bollería infantil, cereales, patatas fritas y demás sacasen al mismo tiempo jugo a una sola película. ¡Hasta marcas blancas, por el amor de Dios!

Esto me lleva a preguntarme ¿qué le está pasando a la sociedad? ¿Qué le pasa al mundo para seguir este patrón Final Fantasy XV, en el que, sin haber salido aún la película, se presupone que lo va a petar tanto y va a ser tan buena, que todas las marcas se aventuran a jugársela al mismo tiempo? Y lo que es peor, ¿qué hace que una película tan abyectamente MALA e innecesaria, finalmente, le encante a las masas y bata récords en taquilla? Porque no se limita a los juguetes y golosinas enfocadas a los más pequeños, ¡qué más quisiéramos! No. Los Minions han generado un auténtico fenómeno fan. La gente crea fics, OCs, fanarts por doquier, se disfraza, graba vídeos, habla como ellos, COMPRAN SUS PELUCHES Y ACCESORIOS CON SU CARA siendo, al menos físicamente, adultos hechos y derechos... No veía mierda tan perturbadora desde el movimiento Brony, que consideraba un caso aislado. Y, a su vez, se ha hecho lo mismo a la inversa, naciendo así los anti Minions, un grupo de haters que sólo ha sabido darle más fama a esta película. Creo que es la primera vez que le tengo el mismo asco tanto a los fans como a los detractores.

Mi cuestionamiento de PUTO TODO me llevó a querer indagar en la cuestión fundamental: ¿por qué lo petan Los Minions?

-Porque no queremos hacernos mayores, amigo mío.















 Y lo dejo ahí. ¿Os imagináis?

Pero, ¿por qué no queremos hacernos mayores? ¿Por qué las últimas generaciones tenemos tan claro que ser adulto es la mierda mientras que nuestros padres y abuelos buscaban todo lo contrario? Hablemos de eso, joder.

¿De dónde viene la infantilización? Una primera pista nos la da nuestro amigo Simon Pegg en su blog (http://simonpegg.net/2015/05/19/big-mouth-strikes-again/)

 
Sí, el mismo.

Las generaciones de los 70, 80 y 90 (tampoco vamos a exigir a alguien que ha nacido en el 2000 o después que sea ya una persona hecha y derecha), efectivamente, no hemos vivido en nuestras propias carnes un gran trauma como una Guerra Mundial o un Vietnam. Las generaciones a las que sí les ocurrió ésto fueron chavales a los que con ser mayor de 18 años ya se les mandaba a matar gente. Eso te marca algo el carácter, empezando por abandonar inmediatamente de tu cabeza cualquier sensación de ser un niño.

Pero, ¿es eso suficiente? ¿Por qué no intentar resguardarse del infierno de sus cabezas precisamente autoinduciéndose el síndrome de Peter Pan?

Porque a ellos no les dieron lo que luego esos hijos, padres, abuelos incluso de la guerra si nos dieron a nosotros: el mensaje de que no fuéramos como ellos, que viviéramos nuestra infancia a tope; es más, la edad adulta es una mierda: dinero, responsabilidades, trabajar... Qué aburrido es ser adulto, ojalá tener siempre 5 años, ¿verdad? (Ésto lo hemos pensado de siempre y es de lo que van el 90% de las comedias de Adam Sandler).

Todo ello sin dejar de lado otra arista que apunta Pegg (y que debía aclarar tras un mal entendido con los fans de 'Star Trek', de ahí el origen de su post): el interés por parte de los poderes políticos y económicos de tener una sociedad completamente "aniñada". ¿Para qué? Wait.

¿Por qué se perpetúa la infantilización entre generaciones? Por ejemplo, por el calado en nosotros de ese mensaje que hemos recibido antes (¡Sandler, hijo de puta!), que también va íntimamente ligado al auge de "la cultura friki" (ya hablaremos de eso), a la "conspiración capitalista" que hemos apuntado anteriormente y al auge de la nostalgia.

Si a los 60 les define el deseo de libertad (el movimiento hippie, "Libre" de Nino Bravo), a los 70 la rabia (punk, Thatcher, Nixon, el fin de la guerra del Vietcong, la tumultuosa pre-Transición Española...) y a los 80 la rebeldía (esas pintas, joder), ya en los 90 se expande una sensación de... ¿existencialismo? ¿abatimiento? ¿nihilismo?(la generación X, el grunge, la heroína, la Ruta del Bakalao...); por primera vez, no se va contra el Sistema, si no que nos quedamos en una esquina y nos lamemos las heridas de su aplastante sometimiento.
No seré yo el que diga que, en este país, fue porque la Guardia Civil introdujo la heroína.Así llegamos a los 00s y, sobre todo, a los 10s; en las otras décadas, esos sentimientos eran principalmente una reacción al movimiento geo-político, y ahora también, primero con tres atentados terroristas (11-S, 11-M y 7-J) tras los cuales, especialmente tras el primero, "el mundo no volvería a ser igual", y en esta nuestra década tras una devastadora crisis económica, política y social que ha sido un bofetón para todos, y cuyas consecuencias en nosotros, La Juventud, se pueden constatar en esa obra de arte que es "Guareceos, llega el otoño de nuestro descontento", artículo de Noel Ceballos, y en "Generación cuqui", post de Jorge Dioni, que teoriza cómo, por ejemplo, La Crisis explica la llegada del hipster y, sobre todo, el afán de éste de parecer un abuelo de veintipocos años.

¿Pero cuál es la diferencia para que nosotros no reaccionemos , por ejemplo, con esa rebeldía de los 80? Que ahora además de un factor político, en nuestro ánimo entra un factor social: Internet. ¿Cómo se iba a sentir nostalgia en un mundo en el que las cosas pasaban sin más solución o para recuperarlas había que gastar (mucho) dinero? Ahora, en momento de recordar tiempos pasados y mejores, es fácil recuperar la serie de tu infancia, la Playboy de tu adolescencia, el videojuego que te marcó... incluso a tu abuela (recordemos con ternura, tristeza, y también pavor, a la chica que veía las fotos de su abuela fallecida en Google Street View). Mantener tus costumbres, vicios y aficiones del pasado nunca había sido tan fácil. Y si de ésto nos hemos dado cuenta nosotros en 2015, imagina cuánto hace que lo saben esos Titanes de la sociología que son los publicistas... y nuestro querido sistema político.

-Que sí, que el Gobierno es perverso, so PELMA. Pero por qué.

Qué fabuloso que me hagas esa pregunta. El mantenimiento de la "ingenuidad infantil" lleva al sometimiento político, ya sea por inacción, desconocimientos o desinterés (la política es una cosa aburridísima de adultos, no me importa porque son todos unos chorizos... ¿verdad?). La infantilización de nuestra sociedad, de los jóvenes, es una de las muchas circunstancias que pueden explicar la breve efervescencia de movimientos como el 15-M, YoSoy132 y Occupy Wall Street, que, aunque intenten vendernos lo contrario, fueron movimientos eminentemente estudiantiles y juveniles que, ya sea por la poca implicación o el desinterés de quienes estaban fuera y la inexperiencia e inmadurez de quienes estaban dentro, acabaron perdiendo fuelle irremediablemente.

Esto es aplicable a todo lo digno de lucha. La homofobia, el machismo, el maltrato animal, el racismo, las guerras, el consumismo... ¿Quién tiene la culpa? Todos y nadie a su vez. ¿Y cómo se lucha contra esta paradoja? ¿Cómo se puede escapar del bucle y empezar a hacer las cosas bien? Para el individuo no es tan complicado ver su utopía al alcance de la mano, pero ¿por qué es tan difícil para el colectivo alcanzar unas normas de convivencia básicas? ¿Es que acaso es esto lo que merecemos? ¿Es esto lo que subconscientemente queremos, y por eso no podemos escapar de nuestra propia estupidez? Viéndolo así, siendo constantemente arrollados por la cruda realidad, no es de extrañar que cualquiera que logre abrir los ojos intente ser diferente, marcar su territorio y distanciarse de la sociedad. Buscar la individualidad que considera correcta y más "bonita", pero te das cuenta de que es inútil escapar cuando hasta eso se empieza a poner de moda. Y mucho me temo que la gráfica de estupidez humana no es reversible. Llegará un día en que nos despertaremos, y alguien habrá apretado el botón rojo que vuela el planeta mandándonos a todos al carajo en un frustrado intento de hacerse una selfie (o foto retrato DE TODA LA PUTA VIDA). Es más, el simple hecho de crear un botón que hace explotar tu propio planeta debería ser prueba más que suficiente de lo sumamente gilipollas que es el ser humano.

Toda ésta magufada es necesaria para llegar al caso que nos ocupa: Los Minions. Creyendo (que no deberíais hacerlo) todo lo anterior, es imposible dudar del por qué del éxito de la película: millones de jóvenes de 15, 20, 30 años yendo en manada a ver a unos seres absurdos de humor cuestionable claramente diseñados en su origen para ser secundarios cachondos en un producto que, como siempre en el caso de Dreamworks (a excepción, quizá, de 'Shrek'), está pensado para los chiquillos, simplemente porque así esa chavalada puede seguir con esa sensación de que siguen siendo chiquillos, que es lo que hay que hacer para gozar de la vida y protegerte del hostil Mundo Exterior. ¿El resultado? Niños de 20, 30, 40 tacos. Ese "síndrome de Peter Pan" no sólo explica el éxito de Los Minions, si no de los superhéroes, los remakes, las precuelas, reboots, secuelas... ¿Alguien dijo "VUELVE HARRY POTTER"?

¿Por qué tanto interés en los chavales aniñatados? Bueno, obviamente, todos esos productos culturales mencionados anteriormente no son "made in Spain", si no que vienen esencialmente de EEUU. ¿Por qué hay ostias allí por tener al público Milllenial (nacidos entre 1981 y 1995)?

 Veréis qué risa cuando en Espiña las líneas cortitas de abajo tengamos que trabajar OBLIGATORIAMENTE para pagar las pensiones de todas las barras de encima.

La "generación Millennial" es un importante nicho de población (y de dinero, y de votos) en EEUU, por lo que ahora mismo allí hay una auténtica guerra entre bandos políticos, económicos y mediáticos por atraer a este público. A España, donde dicha generación es claramente una minoría, aún así nos llega su eco (¿anglosajonamiento?) e igual en todos los países del Globo, hasta hacer de Los Minions un fenómeno mundial. ¿Exageraciones? ¿Habéis oído que el día 21 volvió Marty McFly a 2015 en el programa de Jimmy Kimmel?

En definitiva, ¿es el marketing el que está jodiendo la sociedad, o la estamos jodiendo nosotros y él sólo se adapta? Es decir, los Minions, por algún motivo extraño que escapa al raciocinio mortal e incluso divino, a pesar de ser lo puto molesto y despreciable, ya estaban generando su pequeña montaña de fama con la llegada de Gru. Para Gru 2, ya habían invadido pérfidamente la mayoría de tiendas y chiringuitos de verano de esos de la feria. Por lo que, el siguiente paso lógico, al menos bajo el punto de vista empresarial, sería que con la llegada de su propia película, tanto niños como adultos raros con severos trastornos mentales perdieran el culo por los supositorios amarillos con ojos y peto. Podríamos decir, pues, que esto no es culpa del márketing, ya que el trabajo ya estaba hecho, las empresas sólo debían aprovecharlo para llenarse los bolsillos. Pero, por su lado, también tiene toda la culpa, pues si los Minions han llegado a donde están y no han caído en el olvido en la primera entrega de Gru, es debido a que algún perspicaz hijo de perra con traje, corbata y una tarjeta de visita le vió el potencial a esos engendros y decidió explotarlos más en la secuela, fomentando así la explosiva fama que ganaron. Como podéis ver, nos encontramos ante un verdadero Uroboros de gonorrea del que es imposible discernir quién o qué tiene la culpa, así como cuándo terminará el sufrimiento. Pero el daño ya está hecho.

El márketing se ve obligado a adaptarse. ¿El libro de El Rubius? Su potencial mercado es un win-win: niños a los que se lo pueden comprar sus papás como a ti te compraban la Dibus o veinteañeros fanboys que empiezan a disponer de sus primeros dineros. Y El Rubius no es un fenómeno surgido precisamente A RAÍZ del márketing, si no del que la publicidad se ha aprovechado. Y éso en un país como España. Imaginad ésto trasladado a una población como Estados Unidos.

Pero por otra parte, como ya hemos dicho, si hay alguien que estaba preparado desde hace tiempo para recibir a las nuevas generaciones con los brazos abiertos es la publicidad. ¿Ejemplos? Campañas virales para acabar promocionando escobillas de váter (véase el reto Charlie Charlie), la nueva moda de sacar 3.852 tráilers de una película desde un año antes de su estreno (película que, seguramente, sea de superhéroes, un remakes, una precuela, etcétera.) , Twitter invadiendo tele, radio Y LA POLÍTICA...

A lo que quiero llegar con todo esto es a que el ser humano, en su conjunto, cuando conforma ese enorme mojón al que llama sociedad, da mucho asco. Porque a la sociedad le han implantado, y ha aceptado, la fea y poco aconsejable costumbre de fijarse e idolatrar la puta mierda. Especialmente, al menos que yo ignorantemente sepa, la espiñola. Que si los toros, que si el fútbol, que si Telecinco, que si La Voz Kids, que si Franco... Y ahora, chonis e idiotas de esos que tanto abundan en nuestra amada Madre Patria, mojan las bragas por esto. ¡Pero si sólo fuera Espiña, podría ser una estupidez más añadida a la lista de este país de estúpidos! ¡Pero esto es un problema, como ya se ha comentado por ahí arriba, a nivel global!

Viendo la película, lo único que podía hacer era reflexionar. Cada vez que esos cabrones amarillos balbuceaban algo parecido a un sublenguaje, lo único que podía hacer era reflexionar. Cada vez que trataba de prestar cuidadosa atención a la trama para no olvidar ni un milisegundo a la hora de vomitar toda mi bilirrubina sobre tan inmunda producción, LO ÚNICO QUE PODÍA HACER ERA REFLEXIONAR. ¿En qué nos estamos convirtiendo? ¿Dónde ha ido a parar la cultura? ¿Dónde está el amor por el conocimiento, por el buen cine o la literatura? ¿En qué hemos fracasado para que cosas como esta sean la infancia de los niños y el presente de los adultos? ¡La gente ya no lee libros de verdad! ¡No ven películas de verdad! ¡No escuchan música de verdad! ¡Pero si los más jóvenes ni siquiera han visto un maldito capítulo de los Simpson! ¡Que me encuentro más de una vez haciendo alguna broma referente a alguno de los viejos capítulos, y los chavalines no la pillan! En su lugar, ahora se leen libros de youtubers, se escucha ruido remezclado, regresa la moda cutre de los 90, y lo que es peor, SE VEN E IDOLATRAN PANTAGRUÉLICAS MONTAÑAS DE MATERIA FECAL COMO LOS MINIONS. Sé que esto puede sonar cliché, y sé que se lleva repitiendo desde la época de mi tatarabuelo, pero las generaciones cada vez están más jodidas.

A ver, tampoco me malinterpreten. Como va implícito en el concepto "infantilización", los niños son niños (RAJOY DIXIT). Todos hemos sido idiotas de pequeños, reconocido por nosotros mismos, nuestra familia, amigos, conocidos, el cura de la catequesis... Son (fuimos) las víctimas más fáciles para voraces máquinas de manipular sociedades: lo que hay que hacer es fomentar en ellos la idea de que en algún momento van a necesitar madurar, lo que pasa por desarrollar un pensamiento, criterio y personalidad propios, si no quieren acabar siendo con 30 años las mismas víctimas inconscientes de un sistema político, económico, social y cultural que se nos va a tratar de imponer sí o sí igual que cuando tenían 5 años. EDUCAD A VUESTROS HIJOS, JODER.

La juventud actual un día tendrá derecho a voto, un día trabajará como médicos, abogados o científicos, y si cada vez se vuelven más y más gilipollas, lo que puede salir de ahí es poco menos que apocalíptico. Quiero decir, remitámonos a las pruebas. La propia industria del cine cada vez hace las cosas con más presupuesto y menos ganas. Se supone que un sector como este, en el que los trabajadores deberían tener creatividad, interés e ilusión, no sabe salir de sota, caballo y rey. ¿No habéis notado que últimamente sólo se sabe hacer lo mismo? ¿Que los guiones cada vez son más pobres y estúpidos? ¿Que ya no se hacen secuelas de Doctor Dolittle? ¿O que cada vez que alguien se sale de la debacle, intentando ser original y hacer algo distinto, se le ningunea y aísla frente a la basura palomitera y el humor idiota que sólo hace gracia a la gran mayoría con una IQ inferior a 2, casualmente metida en el ojo del huracán? Están creando un mundo de idiotas y nosotros les aplaudimos. Algunos más engreídos que otros. Algunos más prepotentes. Algunos mucho más obvios, pero idiotas al fin y al cabo. Seguro que ya te has dado cuenta. Seguro que te has sorprendido al descubrir que películas como esta, aparentemente sin gracia para ningún ser humano sensato, de hecho le parecen divertidas e incluso sublimes a la gran masa. ¡Tal vez hasta a alguno de tus seres queridos!

A lo que voy es: la turba idiota, ¿nace o se hace?. La masa idiota se crea, y por adaptación social + intervención de los propios creadores, se mantiene (¿alguien confesaría que le gustan Los Minions en un entorno en el que todos lo odian a muerte? ¿Nadie ha despotricado contra Pew Die Pie o el youtuber de turno pero luego se traga todos sus vídeos? ¿Cómo no gastarte 200€ en esa nueva figurita de Star Wars SI ESTÁN RETRANSMITIENDO LA APERTURA DE LA TIENDA EN YOUTUBE Y ESTÁ PETADA DE GENTE, INCLUYENDO LOS ACTORES?).

Esto es así. Somos unos putos pasotas. Unos niños grandes y quejicas que nunca están contentos con nada. Un día despertaremos y todo estará mal. Pero nos sudará ampliamente la polla y seguiremos encerrados en nuestra burbuja dando todo por hecho y apechugando con ello sin hacer nada salvo actualizar nuestro twitter con lamentos o guerrillas contra ese soplagaitas que opina distinto a ti (¡Pero qué hijo de puta! ¡Ojalá en el mundo sólo existiera gente con exactamente tu misma ideología y gustos! ¿No?). Porque es muy cómodo quejarse de la vida desde tu sofá bien acolchado con una cerveza en una mano y un móvil de última generación en la otra. Es muy fácil protestar sin aportar soluciones. Y os lo digo yo, que soy un cretino sin oficio ni beneficio que se pasa las horas muertas tirado sobre su silla giratoria perdiendo el tiempo y la vista frente a una pantalla de ordenador. Es muy cómodo ver impasible cómo todo se va a la mierda.

En fin, esto está alcanzando unos niveles muy True Detectivescos de sociopatía, nihilismo y filosofía barata. Es decir, yo también formo parte de la sociedad, y por ende, del problema. Lo que trato de deciros con todo esto es: Ojalá el mundo explote de una puta vez.

 

 

Capitán Angelu

8 sandeces:

Strawman dijo...



Digamos que las generaciones más recientes se han resignado: El mundo, la humanidad y la sociedad NUNCA van a cambiar y todo el esfuerzo que se destine a ello es inútil. Así pues, la alternativa es dedicarte a tu propio bienestar. Ellos no quieren discutir problemas reales porque no vale la pena y prefieren dedicarse a temas “frikis”, más entretenidos y placenteros de discutir. Y las nuevas tecnologías hacen que esta gente pueda formar sus propios grupos sin tan siquiera estar físicamente presentes, formando comunidades cerradas.

Y la sociedad en general no ayuda: Se busca el beneficio, el materialismo es la ideología imperante y el cinismo (Léase: Que el pesimismo equivale a inteligencia) es lo que se lleva y si no te destrozan moralmente desde el otro lado de la pantalla ¿No querrías acaso buscar una forma de escapismo?

Eso y que, quizás tenemos una saturación de productos en los medios de comunicación. Coincido en que lo de lo de esas cacas amarillas es… horror en estado puro.

Lo triste es que (Y me vas a despreciar por esto) al final yo me he encogido de hombros, he admitido mi derrota y decidido que si voy a trabjar por alguien será para mí y nadie más. La idea de casarme y tener mi propia familia me da repelús, especialmente si acabo teniendo un hijo como yo.

Mr. Angelu dijo...

¿Por qué te voy a despreciar? ¡Es lo que hace todo el maldito mundo, yo incluído!

McFadyen Sara dijo...

Hace tiempo que leí la entrada pero no sabía que comentar. Me la he vuelto a releer y he de decir que BRAVO, pero poco poder/peso puedo tener yo y si, me he rendido yo también. Y si, hoy en día se hace todo sin ganas ni creatividad, ni ilusión alguna. Y yo aquí, muriéndome de asco porque nunca podré cumplir mis sueños… xD

Mr. Angelu dijo...

Bueno, eso nunca se sabe, lo que pasa es que todo está jodido. MUY jodido. Con ver que ha vuelto a ganar las elecciones el clan de los ladrones…

L.B. 367 dijo...

De las mejores entradas que he leído en la Xanocueva, felicidades, es curioso como pasamos de querer ser grandes a ser siempre los grandes pequeños, muy buen artículo.

Mr. Angelu dijo...

Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.

Skullvic dijo...

Estamos más que jodidos, el infantilismo y el síndrome de peter pan (del que yo lamentablemente padezco también) se acabará convirtiendo en una forma de educar "obligatoria" y única por miedo a ser pasto de la exclusión social. Da miedo pensar que los padres en vez de darle a sus hijos lectura (desde libros hasta cómics) puedan ponerles delante de las pantallas para el único fin de que les eduque ella, que estén tranquilos, que no agobien... siempre han habido casas sin nisiquiera una estantería con 'best sellers' cutres influenciados por el marketing, pero esque ahora parece que sea algo hasta bueno el no invertir en cultura, que los libros ocupan muchísimo espacio ¿para qué tener todas esos sandwitches llenos de páginas?

Me voy del tema, pero esque me asalta la ira, el miedo y la confusión. Somos individuos pero necesitamos a la sociedad, y la sociedad va en un carro lleno de dinamita bajando hacia el cráter de un volcán en erupción. Hay tanto que cambiar en lo personal para cambiar el conjunto que no se sabe por donde empezar, lo que no vale es amuermarse e inactivarse y mucho menos acomodarse al idiotismo y el pasado que siempre fue mejor, todavía no quiero darme por vencido.

Gracias por un artículo tan sugerente, capitán angelu (brutal fusion oies) a pesar de que me ha dolido un huevo la realidad camuflada que una vez más se había adaptado en mi mente como la "normal" momentos como este son los que consiguen despertarme de nuevo. Muchas gracias.

Mr. Angelu dijo...

@Skullvic
Cuando un concepto coña como el reflexionar a costa de una película cutre consigue abrirle los ojos a la gente... Si es que somos lo mejor.

Ahora en serio, interesante lo de no apostar por la cultura. Estuve hablando de eso con Pedales, ya que, como estudiante de dibujo que soy, el que en este país no haya prácticamente salida para esa rama no deja de preocuparme.

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