Xanobot informa

Vaya, nuestro Neuro de saldo se ha ofendido porque ha aparecido un Mr. Angelu de saldo.

Más microentradas

4/9/15

Jebicrónica: Leyendas del Rock 2015

Aunque algo tarde debido a la digievolución del blog, os traigo mis experiencias por uno de los festivales jebis peninsulares.


    Que le pongan una multa ya al que hace el diseño de los carteles y las pulseras, por Dios.

El festival Leyendas del Rock de Villena ha celebrado este agosto su décima edición, la cual han querido hacer “especial”, según dijeron, empezando por añadirle un día más de conciertos. Conocidos por ser ex-casposos, cada vez han ido incluyendo mayor variedad de géneros y dando paso a un panorama más internacional que nacional (aunque cosas como poner a Los Suaves de cabeza de cartel o meter a Obús y Rosendo no se las quita nadie).

Una servidora, teniendo las entradas compradas prácticamente desde hace un año, se deja caer por allí el jueves 6, es decir, el primer día de pago. Porque sí, el miércoles era gratis, pero yo por ver a Rosendo o Gigatrón como que no me paso un día más durmiendo en un camping y meando en las Cabinas del Hedor Eterno. El calor es una cosa insoportable, y empiezo a comprender que esto va a ser una verdadera prueba de supervivencia.
Jueves 6
Los primeros grupos en tocar ese día, a plena solana, son la banda de chundachunda metal Amaranthe, los thrashers Destruction, y los “nos quedamos en los 80” Backyard Babies. Nada que me interese, me voy a ver los puestos de merchandising (eché en falta algún sitio donde comprar discos, eran casi todo parches y camisetas) y viendo que el chufo no bajaba, me voy a una zonilla con árboles a sentarme a la sombra. Desde allí escucho a Destruction, que para no ser de mi estilo me sonaron bastante bien. Alrededor de las seis empieza a hacer una temperatura más aceptable, así que vuelvo a los escenarios para verme a Sonata Arctica porque por qué no. No es que sean un grupo santo de mi devoción, pero pensé que aun así sería un directo bastante divertido. Desgraciadamente me equivoqué: el sonido fue pésimo, apenas se escuchaba la voz, y la puesta en escena bastante sosa. Además la setlist me pareció poco efectiva y se dejaron atrás algunos de sus grandes éxitos: en general, no me gustó.

Tony kakko sigue con su look de quinceañero emo, ¿pero cuántos años lleva así?

A mí todo esto me da igual, porque en cuanto terminan y se empieza a retirar el público corro hacia la valla, con un único objetivo: conseguir mi primera fila para Sabaton, que tocaban cuatro horas después. Y ahí me quedo, mientras tocan Death en el escenario de al lado (como su nombre indica, death metal puro y duro, que no me interesa para nada). Cuando terminan dan paso a Overkill, en el escenario en el que estoy yo. Es una banda que me gusta a secas, pero dieron un conciertazo que se me cayeron los calcetines. Menuda voz la de Bobby Blitz, y anda que no se mueve el hijoputa ni ná pa los añitos que tiene, este es un maestro xiaolin, os lo digo yo.

Mientras tanto, se empieza a acumular gente en el otro escenario, porque se avecina uno de los cabezas de cartel de la noche: Güizin Tenteision. Los Güizin son un grupo que no daría ni una pela por ver, pero al parecer miles de personas no pensaron lo mismo, llenando prácticamente todo el recinto, una cosa muy bestia. La verdad es que dieron un directo impecable, porque Sharon es bastante ama. Pero mientras la gente suavecita estaba a lo suyo, los jeborros se agolpaban a mis espaldas, porque se acercaba el momento de que aparecieran ELLOS. El momento culminante de la noche: PUTO SABATON


ES CASI IMPOSIBLE DECIR SABATON SIN PONER PUTO DELANTE

Con una puesta en escena explosiva (jej) aparecen los machorros suecos, comenzando con tres de mis temas favoritos: Ghost Division, To Hell and Back y Carolus Rex. Además de todo lo pasote que pueda ser el directo de Sabaton, el público fue el más sobrao del festival con diferencia, hasta el punto de que los miembros de la banda se echaban a reír en plan “pero qué coño os pasa”. El concierto continuó con un temazo tras otro, como Panzerkampf o la tan tarareada Swedish Pagans, mientras Joakim y compañía amenizaban los intermedios con coñas o directamente puro teatro (ese maravilloso momento en el que empiezan a competir por ver quién toca mejor la guitarra: “Pensaréis que hacemos esta tontería todas las noches, y es cierto, lo hacemos todas las noches. Pero no es una tontería, ¡es muy serio!”). Al final el espectáculo culmina con Primo Victoria, entre cánticos del público, y Metal Crüe; y así se cierra uno de los conciertos más redondos de todo el festival con diferencia. Si tuviera que sacar algo malo sería el escenario, que a veces se montan un tanque enorme y lanzan fuego, y aquí ni toldo se trajeron, quizás por la misma falta de tiempo que les hizo cancelar su sesión de firmas.


El comentario estrella del Leyendas, escuchado en una conversación entre chavalas: “Yo al Joakim me lo follaba puesto contra el Alcázar”. Lo quiero en una postal.

Inmediatamente después de Sabaton les tocaba a mis coleguis de Gamma Ray, así que me fui rápidamente hacia la izquierda, consiguiendo un sitio decente. Es un hecho que estaba demasiado matada después de Sabaton como para disfrutar totalmente del concierto, pero coincido con mucha gente en que podría haber sido mejor. Sonaron muy bien, pero los solos improvisados de Kai Hansen eran demasiado largos para el tiempo que tenían, lo que redujo bastante el número de canciones que podrían haber tocado. Además Kai es un tío dicharachero pero no hizo mucho como speaker: en general se notó cierta vaguería y falta de actitud por parte de la banda. Eso sí, venirse arriba con la maravillosa Rebellion in Dreamland y el tema de Helloween I Want Out es inevitable, además de que tocaron una que no me esperaba y me hizo mucha ilusión: The Dream Healer.

 Al terminar Gamma Ray me vuelvo al campamento, donde paso la noche con los gritos de “LISA NECESITA UN APARATO” y “SEGURO DENTAL” de fondo.

Viernes 7
La mañana del viernes fue algo tan terrible que quiero desterrarlo totalmente de mi memoria. Sedienta y famélica, me arrastro hasta las puertas una media hora antes de que abran, a las cuatro, cuando Satán nos apunta directamente con sus rayos.

Los primeros pobriños en tocar son los israelíes Orphaned Land, que les habrán dicho “Vosotros que sois del desierto, tirad palante”. Son un grupazo y me encantan, pero por otros compromisos les tuve que ver ladeados, desde el escenario de la izquierda. Dieron un buen concierto, y ver al cantante Kobi Farhi con su chilaba bailando y haciendo guturales era como mínimo curioso de ver. “Para los que acabéis de conocer a la banda” nos dice, “que sepáis que no, no soy Jesucristo. De hecho no soy virgen, he follado muchas veces”. Felicidades, con esa cara tampoco debe de ser difícil.


Si nos basamos sólo en esta banda, probablemente Hitler odiaba a los judíos por ser demasiado guapos.

Cuando Orphaned Land se retiran, me vuelvo hacia el escenario delante de mí, que tiene el fondo más bonito que he visto en mi vida. Se escucha la banda sonora de Indiana Jones y el templo maldito, y empiezan a salir de manera solemne unos tipos con chupas de cuero y la cara pintada de rojo y negro. Comienza a sonar The March of the Varaguian Guard, y con ello el otro concierto redondo del festival: Turisas. La energía de la banda, la preciosísima puesta en escena o la increíble voz de Mathias fueron razones más que suficientes para quedarme literalmente boquiabierta. Un par de canciones más tarde, el cantante se dirige al público, básicamente diciendo que tiene un calor de la hostia y que encima le han dado una cerveza que sabe a pis. ¡Es verdad, una Heineken! Hostia, al menos se podrían haber dignado a traerles Cruzcampo, que es la cerveza pis española.


SI TIENES CALOR QUÍTATE LA CHUPA Y LO QUE SURJA

Suenan más temas como Battle Metal o We Ride Together, con la peña especialmente entregada para la hora que era y con ese calor (de hecho es sorprendente la cantidad de gente que fue al concierto). Terminan con Stand Up and Fight, tras lo cual casi me da un jari o una insolación o un algo, y me arrastro a la carpa donde espero en la cola de las firmas, al menos sentadita y a la sombra, mientras suenan Refuge y Rock Icons.

Cuando salgo con energías renovadas y más contenta que unas pascuas ZASCA, tormenta de arena. Como puedo me arrastro hasta el escenario donde dentro de unos minutos tocaría Edguy, que ya se estaba llenando de gente. Y entonces, lo impensable, una quimera, un milagro de San Bananapato: LLUVIA. LLUVIA FRESQUITA Y REPARADORA, CON AIRECILLO, CAYENDO REFRESCANTE SOBRE NOSOTROS CUAL AQUARIUS DE LIMÓN. Mientras tanto, Rock Icons finalizan con Smoke On the Water. Qué momento más maravilloso. Deja de llover un rato después para dar paso, algo tarde, a Edguy, otro de mis objetivos principales del festival.

Nunca había visto antes en directo a Tobias Sammet y los suyos, pero les conozco como si les hubiera parío y sabía lo que esperarme: espectáculo, morritos, y chistes maravillosamente malos. Y exactamente eso tuvimos, además de un buen desempeño de la banda desgraciadamente desmejorado por un sonido bastante malo que apenas dejaba escuchar la voz. De todos modos eso no empañó el entusiasmo de la banda y las habilidades como speaker de Tobi, que entre otras cosas le dio calabazas a un pobre chico que le puso cosas sersuales en un cartel y se dedicó una canción a sí mismo.


El hijoputa este habla más que canta será jodío el cabrón

Miro el horario. Bien, me quedan Celtibeerian a las… a las tres. Ja, claro, ahí mismito voy a estar. Me piro al campamento. “LISA NECESITA UN SEGURO”. Me voy a dormir.

Sábado 8
Último día, afortunadamente está nublado. Entro pronto pero me cuentan que han cambiado la hora de Finntroll de cinco en el escenario grande a ocho en el escenario pequeño por problemas aéreos, que además no firman y que su concierto coincide con las firmas de Alestorm. ¡Fue todo una grata sorpresa :-)! Me pasé un momento por el puesto de firmas de Epica para ver si un ser tan bello como Simone Simons puede existir de verdad. Y así es, supongo que lo compensará con la negrura de su alma.

En ese momento comienza a diluviar, así que me fui al escenario pequeño y allí me quedé toda la tarde, en primera fila, esperando para Finntroll y Alestorm. Me tragué tela de grupos: primero una especie de Arch Enemy españoles, In Mute, que estuvo bastante bien para los pogueros. Luego tocaban unos tal Tako, los cuales preveí que serían un poco casposillos al ver aparecerse por ahí a gente con camiseta de Los Suaves, que hasta entonces habían estado cambiándose los pañales y tomándose las pastillas. Salí de dudas cuando vi que el tecladista y cantante era un señor parecido a Leo Harlem, con una camiseta cutrísima de la bandera republicana. Entonces llegaron Xandria, un grupo por el que tenía interés, que desgraciadamente también sufrieron la ineptitud de los técnicos de sonido, sin escucharse la voz ni la grabación de fondo, algo importantísimo en una banda de metal sinfónico.

Y al fin, tras las casi cuatro horas de espera, salen Finntroll al escenario con el tema que da nombre a su último álbum, Blodsvept. En seguida se nota que también hay ciertos problemillas de sonido, y que a pesar de que las guturales de Vreth son impecables, no se escuchan tan bien como sería lo idóneo, al igual que las partes grabadas (básicamente, lo mismo de Xandria). Pero las canciones de Finntroll son suficiente como para poner a bailar a todos los presentes a pesar de que era bastante difícil moverse (no olvidemos que el escenario pequeño es un recinto prácticamente cerrado y que si tenía un aforo, desde luego estaba lleno). Siguen con Solsagan, Nattfodd… y por supuesto la canción inspirada en mí, Skogsdotter, la cual me dedicaron, honrados de que estuviera entre el público. Terminan con Jakens Tid y la fiestera Under Bergets Rot, y se retiran dejándome con ganas de más. Sin duda lo peor de los festivales es el límite de tiempo.

20727457025_5c063e7f55_z
Esta foto es tan buena que cualquier cosa que dijera la arruinaría.

Unos minutos después empiezo a escuchar gritillos femeninos a mi izquierda, donde la valla separa al público del backstage. Entre las bragas volando consigo avistar… oh Dios mío, tío, es Vreth. Me hago paso como puedo entre los muros de gente, abandonando mi puesto privilegiado sin pensármelo dos veces. Llego, foto, abrazo y hale, ahora cómo coño vuelvo. Antes de que empezaran Alestorm les tocaba a Van Canto, grupo por el que sólo tenía simple curiosidad. Me meto por el primer hueco que veo, terriblemente atrás, he intento arrastrarme hasta un sitio más centrado, hasta que ya me veo totalmente rodeada y sin poder mover un músculo. ¿Es así como va a terminar todo? ¿Pisada por jebis borrachos, sin poder respirar, antes de alcanzar los placeres del trve pirate metal? ¡Nunca! Y ahora mucha atención porque esta es la parte más emocionante de la crónica: cómo gracias a mis sofisticadas técnicas ninja alcanzo sibilinamente la primera fila de nuevo.


Este es uno de los cantantes de Van canto. Hizo un crowdsurfing que desgraciadamente no me llegó y me quedé sin pillar cacho :(.

Calculando qué personas estaban ligeramente más alejados entre sí, me trazo una ruta. Bien. Aprovechando que la señora de delante se mueve ligeramente para encender un piti, meto el pie entre ella y el de al lado. Un rato después meto el otro y en poco tiempo he avanzado un par más de filas casi sin darme cuenta. Vale. Van Canto van con Wishmaster y yo ya puedo verle la coronilla a los músicos. La multitud se desplaza un poco y se pone un cabezón delante cual muro, al que conseguí esquivar con algo de esfuerzo y acabando justo detrás del típico tío enorme que además lo está grabando TODO y tapa el escenario con su brazo. Suena Rebellion mientras consigo alinearme con el de la cámara, que además es un gordo resbaladizo por su propio sudor :-). ¡Pero así a lo tonto ya estoy casi en la tercera fila! El concierto está por terminar cuando por alguna razón todo el mundo se revuelve, amenazándome con echarme hacia atrás de nuevo. Se acabó, todos mis esfuerzos han sido en vano, pero entonces… llega una mano salvadora. ¡Es el chaval que estaba a mi lado en primera fila! Me aferro con todas mis fuerzas y al final consigo acabar en la valla, justo donde estaba al principio. Chaval de al lado, si estás leyendo esto, TE DEBO LA VIDA. Me casaría contigo sin duda.

Respirando al fin, puedo disfrutar la última canción del grupo a capella, Fear of the Dark, y me preparo para mi último concierto del festival: Alestorm. Salen los miembros de la banda a hacer las pruebas de sonido (bello Christopher Bowes, con el sombrero pirata, la camiseta del Bananapato y la falda escocesa). Esto mejoró bastante la calidad del sonido respecto a los conciertos anteriores, así que dejaron el terreno llano para la juerga, que corre sin freno con Magnetic North, Drink, Shipwrecked, Keelhaued… Lo peor en mi opinión, quitando ya que ahí había demasiadas personas por decímetro cuadrado, fueron las luces. Deben de tener el típico regulador: “Funeral”, “Indie”, “Abba”, “Locurote” y “EPILEPSIUM MAXIMUS”, que fue donde lo pusieron.


Lo que mola de Alestorm es jugar a adivinar si de verdad están borrachos o no

Cuando terminó el concierto fui a ver al amigo Chris, pero fue lo último que hice. Estar una tarde entera metida en ese sitio me pasó factura, y con un dolor de cabeza y ganas de vomitar me tuve que saltar el concierto de Satyricon y arrastrarme hasta el camping, donde mis padres me rescataron por la mañana.

En definitiva, creo que hicieron un buen trabajo con este festival, en concreto con lo más importante: las bandas que trajeron. Se nota que se ha querido tener variedad y ofrecer un poco de todo (dentro de lo “mainstream”, por decirlo así, porque bandas tipo Alcest por aquí ni las olemos). Es cierto que el camping podría ser un octavo círculo infernal, pero los medios para sobrevivir te los ponen (hay un bar con sombra, así como un depósito donde tienen bebida fría y barata). Sí, los baños dan asco, pero como en todas partes, y hay sitios no muy lejanos por los que por una consumición podrás acceder al lujazo de un váter. Y esto siempre depende de la gente que te toque, pero el ambiente era bastante bueno en general, y como punto extra a favor, el camping no estaba muy sucio dentro de lo que cabría esperar.

Sin duda la mayor queja que puedo tener es sobre los técnicos de sonido. También en algunas ocasiones será cosa de los que trae la banda, porque unas sonaron muy bien y otras muy mal, pero después de la que hicieron el año pasado con Eluveitie y sobre todo Unisonic, me parece mucha casualidad que los del Leyendas no tengan culpa de nada.
 Y ahora sólo queda esperar a que vayan anunciando bandas para el año que viene. Que se superen no creo, pero con que esta vez sí me traigan a Wintersun COMPRO.

 PD: Como veis no hice mis propias fotos (no me llevé la cámara ya que prefiero disfrutar del concierto y ya), así que he dejado la marca de agua de todas las páginas de donde las he sacado c:


 Skogsdotter

0 sandeces:

Publicar un comentario

¿Algo que objetar?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...