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25/6/14

Cocaína en rama: Four Lions

Obviad los letreros, son SIDA
Sábado por la tarde en tu parque de confianza. Rodeado de tus compañeros de guerra en un acogedor círculo. Cerveceo y/o patatas fritas. Todo parece la típica tarde de no-hacer-nada, de apalancamiento, de "¿qué día es hoy?” con tus amigos, hablando de nada, dejando flotar en el aire ese blablabla insustancial. Hasta que, como quien no quiere la cosa, desatas al kraken; esa idea que lleva unos días instalada en tu cabeza, sin dejarte dormir por las noches, esa idea con la que quieres gritarle al mundo que no eres un/una mierda, que te propones pegarle una patada en los huevos al destino y follarte a su hermana lesbiana, y que quieres hacerlo acompañado de los mejores camaradas posibles. Y propones a tu círculo afectivo de confianza lanzaros al vacío sin paracaídas. "¿Por qué no formamos un grupo de rock/salimos a cazar iguanas con chicle masticado/dominamos el mundo?" A poco que el material humano acompañe, saldrá bien, como en el caso de La Xanocueva, pero si no -lo sentimos por Omar-, puede fracasar con erótico resultado.

Bueno, vale, quizá el factor humano no es tan imprescindible en según qué empresa os propongáis, pero cuando ésta consiste en escarmentar a Occidente con un atentado suicida en Londres, las cualidades del grupo deben llegar a unos mínimos cánones aceptables. Cosa que ni mucho menos pasa con esta gentucilla. Omar parece (PA-RE-CE) el único “cuerdo” entre esta célula terrorista abocada al fracaso desde su mismo entrenamiento. El resto harán una competición a ver quién puede hacer más el subnormal añadiendo cada uno su propio toque personal: la candidez de Waj, el capullismo de Barry, la jovialidad de Hassan o el ensoplipollecimiento de Faisal. Juntos formarán, a su pesar, los Power Rangers del despelote, avalados con un doctorado en Harvard.

Obviamente, ese humor absurdo (“-¿Y qué quieres que volemos? -¡Internet!”) se mezcla con el humor negro al que se presta la idea de la película (“Eras más divertido cuando ibas a volarte por los aires, cariño”), aunque en este campo no puede haber mayor y macabro “chiste” que el hecho de que uno de los planes que se proponen en la película se vea ejecutado en uno de los últimos atentados vinculados a la Yihad que se han producido en EEUU, el de la maratón de Boston.


Fatídicas coincidencias a parte, quizá la elegancia y/o prudencia nos ha privado (o salvado) de la película que se atreva a parodiar sin complejos la religión islámica. -sí, reivindico el conMahomanohayhuevismo-. Más que del Islam en sí, la película opta por la vía “fácil”, que es centrarse en el mundo del yihadismo. O quizá ni eso. A excepción de los protagonistas, los otros terroristas que aparecen no lo hacen satirizados. Incluso más que de la Yihad en sí, se puede interpretar como una crítica al fanatismo. Ya sea en política, en fútbol o en qué serie es mejor, la polarización de pensamiento se ha ido incrementado en los últimos tiempos, y qué mejor manera de ejemplificarlo en el tipo de fanático que el 98% de los humanos asume que es malo: el religioso.

Que la película no se centra específicamente en el islamismo se nota, por ejemplo, en la escena que, cuando tienes en mente la sinopsis de la película, hace que te quedes al borde del colapso cerebral: el hermano de Omar, islámico ortodoxo, va a casa de su hermano a pedirle que por favor, no siga adelante con su plan, mientras se niega a entrar a la casa porque no puede compartir espacio con una mujer (la esposa de Omar). Mientras el hermano que le pide que no cruce la línea respecto a su fe se niega a estar en el mismo habitáculo que una mujer, ésta y su esposo yihadista se descojonan de él y le vacilan por sus ideas. BOOM. El estilo de vida que lleva la familia es exactamente el mismo que cualquier inglés, incluyendo un trabajo con el que probablemente sea el jefe más afable de la historia del cine; totalmente distante de la idea prototípica que puede tener uno de un terrorista islamista, que seguro se asemeja más a la del hermano de Omar. Además, a veces no parecen muy claras las intenciones de Omar, ya que mientras que con el resto del grupo se justifican en la decadencia de Occidente, con su familia parece motivado por el trato que sufren los musulmanes del mundo por parte de los occidentales.

Obviando mensajes subliminales, se trata de una película de descojone absoluto en el que las posibilidades de partirte literalmente por la mitad con cada acción, con cada diálogo, con cada CARETO de los terroristas -por Alá, Faisal, QUÉ COÑO FUMAS-, son del 100% desde el minuto uno al noventa y siete. Sin exagerar, la primera escena pone las cartas sobre la mesa con la polla. Hasta que llegamos al final, para el que aconsejo kleenex ¿para llorar de risa? ¿de pena? o masturbarte y rematar la velada de placer sensorial tras el buen cuerpo que, paradójicamente, te dejarán las desventuras de unos tipos que quieren involarse.


4 sandeces:

Garu knight dijo...

A todo esto... ¿Qué coño se debieron fumar para hacer esta película? Solamente podemos llegar a la conclusión de que no era nada legal...

Roxa Higurashi dijo...

Menuda pelicula mas rara.. Y tiene pinta de graciosa, pero como ya ni me fio de los trailers..

Arkanfunkel dijo...

No sé cómo será la peli, pero el cartel me echa para atrás, aunque tenga un diseño algo bizarro xD

Chiisa Yanagi dijo...

Qué absurdo todo. xDDDD

-¿Qué hacéis? (mirando cómo mueven de un lado a otro lacabeza)
-Es por si nos hacen fotos, que dice que así salen borrosas.

xDDDDD

El cartel, vaya si tira p'atrás, vaya.
De hecho pensé que sería un grupo que por aburrimiento decidieron hacer 'algo' y publicitarse con ese cartel. xDDDDDDD
Hasta que no vi el trailer no caí que era una película.

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