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30/12/11

Santa Buddies

Día dos. Comienzo a sentir algo de fatiga, pero aún puedo aguantar un par de películas más. Soy más fuerte que tú, Navidad, y lo voy a demostrar.

Hoy, como de costumbre, me he levantado "pronto", a eso de las 10:30. Como es tradición, me he arrastrado hasta mi viejo sofá y me he dispuesto a ver algo de televisión en lo que mis neuronas se reactivan, cuando de pronto:

¡CHAN CHAN CHAAAAAAN!

Para no variar, me encuentro una mierda descomunalmente grande en el primer canal que está puesto al encender la tele. Ésto ya parece una JODIDA-MALDICIÓN. Así que, como me he tragado parte de ésta mierda, he decidido convertirla en la segunda ronda del especial navideño. Ya que algo así sólo puede defender mi palabra sobre la cantidad de basura que nos meten por la tráquea en Navidad. ¿Por qué será que la gran mayoría de éstas películas son de Disney?

Para quien no conozca a los Buddies, son unos infames cachorros parlantes que tratan de ser adorables pero sólo despiertan en uno instintos homicidas. Ya han vivido tropecientas aventuras, a cada cual más penosa, y cómo no, tenían que aportar su granito de arena a la Navidad.

Santa Buddies nos sitúa en el Polo Norte, donde Santa Claus camina con su recién sacado de la manga perro blanco, perfectamente conjuntado con el gordo. Ambos entran en una cueva e inexplicablemente terminan en un escenario de Final Fantasy Crystal Chronicles.

Como se puede apreciar en ésta imagen de nefasta calidad.

Según Santa, el cristal de la Navidad se deshace porque los niños Y LOS CACHORROS están dejando de creer en la magia wut?. Así que, si dejan de comprender el sentido de la Navidad ¿acaso lo tuvo alguna vez? el cristal se disolverá y en consecuencia, los de Square no podrán crear más refritos de Final Fantasy.
Acto seguido nos muestran el taller de Santa, donde los perros trabajan más que los elfos. Lo digo en serio.
Y tras apreciar que en ésta película al menos se han tomado la molestia de poner enanos en lugar de críos, y que éstos viven aún mejor que los anteriores, el hijo del perro blanco de Santa, llamado... ¿cómo has dicho que se llama? ¿Chiquican? No, en serio, ¿cómo se llama? ... No me jodas. *Suspiro* Así que Chiquican (sí, han mezclado la palabra chiquitín con la palabra can, unos putos genios)  toca una palanca y siembra el caos en el taller. Ésto hace que su padre le eche la bronca y le castigue hasta nueva orden. Por lo visto ahora los perros reparten los regalos. ¿Qué más se sacarán de la manga antes de que termine la película?

Así que pasamos a una escena estúpida en la que un policía enseña a cantar a coro un villancico a una panda de niños, quienes lo hacen rematadamente mal. Así que los Buddies hablan de Santa Can. Sí, como lo lees. Los cachorros discuten sobre la inverosimilitud de éste ser, ya que se supone que han perdido el espíritu navideño y han dejado de creer, como en toda película navideña. 

Entonces encienden el árbol de Navidad oficial de la ciudad, y aparece el de la perrera, un viejo macabro acompañado de una melodía siniestra en su fregoneta que puede hacer explotar cosas a su paso. El árbol sufre un cortocircuito ante tal presencia demoníaca y cambiamos de escena como si no hubiera pasado nada.
Así que podemos ver a éste ente todopoderoso en acción capturando a un perro vagabundo católico, y para dejar claro que es un ser perverso y oscuro, encierra al perro en una jaula mientras suelta una carcajada de villano. Me río yo del anticristo comparado con éste hombre.

Cambiamos de escena a Chiquican, que está hablando solo ante el cristal azul chorreante sobre cómo se la suda la Navidad y que quiere ser un cachorro normal. Así el cristal se deprime y decide suicidarse. Acto seguido, Chiquican decide mudarse con los Buddies para poder vivir una vida normal. Y como es de esperar, lo consigue. Pero gracias a su mágico cristal capaz de hacer milagros navideños aleatorios y espontáneos, comienza a meter en líos a los Buddies y a todo el mundo, qué demonios. 

Así que mientras éste brivonzuelo se lo pasa bien, en el taller de Santa todo se va al carajo. Las máquinas no funcionan, los renos están enfermos... ya sabes.

Pero no todo es alegría y jolgorio, porque aquí está el perrero satánico para retorcer más el asunto. Así que captura a Chiquican y se lo lleva a su perrera de los horrores mientras los Buddies le critican por acoplado y buscarles líos. Allí conoce a los demás perros capturados por éste desalmado criminal, y el perro vagabundo cristiano del principio tiene su tan ansiado discurso cursi sobre la Navidad y cuánta fé tiene. Resulta tan ridículo escuchar a un perro con voz de pito dando un discurso de éste calibre...

Mientras tanto, en el Polo Norte, han descubierto dónde está Chiquican, pero los dos Santa están medio muertos, así que mandan a los duendes a buscar al cachorro. Tras charlar con los Buddies, llegan a la conclusión de que Chiquican está en la perrera. Van a buscarle, rescatan a todos los perros, le dan su merecido al perrero satánico... echándosele encima y lamiéndole la cara, lo que parece ser su kriptonita, los Buddies tiran de un falso trineo para llevar a Chiquican al Polo Norte, el perrero los vuelve a encerrar como era de esperar, el perro-duende le vuelve bueno, restauran el espíritu de la Navidad, Santa puede hacer su trabajo y todos viven felices.

Es una película tan estúpida y absurda que juro que me siento sucio tras haberla visto. La trama es de todo menos original, los perros parlantes son igual de despreciables que siempre y es tan jodidamente cursi que te hará vomitar arcoiris durante un mes entero.



Mr. Angelu

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